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Continuando con nuestro compromiso medioambiental, uno de nuestros objetivos para este año es aumentar la densidad de árboles en nuestro campo. Lo ideal es elegir especies autóctonas de la zona donde se van a plantar para garantizar que resistirán el clima y para no comprometer el ecosistema. El Greenkeeper, Jose Antonio García, ha escogido varias especies para garantizar la biodiversidad: acebuche, encina, alcornoque y algarrobo.

Acebuche

El acebuche forma parte del conjunto de arbustos y árboles de bosque mediterráneo junto con encinas, quejigos y alcornoques. El acebuche se adapta a todo tipo de suelos soportando perfectamente el calor, sin embargo es muy sensible al frio, sobre todo a las heladas. Produce pequeñas aceitunas las acebuchinas atractivas para las aves en otoño cuando necesitan una reserva extra de grasa para pasar el invierno o emprender largos viajes migratorios. Hoy día, se vuelve a utilizar para la producción de aceite como producto ecológico de primera calidad.

Encina

Es un árbol muy resistente a fuertes calores y fríos por lo que es un árbol característico de la región mediterránea. Es el árbol más característico de España. En la actualidad está presente en todas las provincias excepto en las Canarias. Es la reina de la vegetación en monte del ámbito mediterráneo. Su fruto es la bellota, que surge en otoño, muy apreciada para alimentar a los cerdos ibéricos, de ahí su vital importancia para la economía y la gastronomía española. En noviembre madura y cae al suelo.

Alcornoque

Es un árbol característico de la zona mediterránea, cubierto por una gruesa corteza, que produce el corcho. Su tamaño es medio o grande y puede alcanzar los 25 metros. Se asemeja mucho a la encina, de la que sin embargo se distingue fácilmente por su corteza muy gruesa, esponjosa y ligera que recibe el nombre de corcho.

Algarrobo

El algarrobo es una especie de gran rusticidad y resistencia a la sequía, pero es de un desarrollo lento y solo comienza a fructificar después de unos siete a diez años desde la plantación, obteniendo su plena productividad a los quince o veinte años. Suele tener una buena producción cada dos años, oscilando entre 90 y 200 kg de fruto en árboles maduros, haciéndose la recolección a partir del mes de agosto, mediante vareo o directamente del suelo.

El socio que esté interesado en plantar uno de estos árboles autóctonos podrá escoger entre estas especies y abonar la cantidad de 35 € que se invertirán en la compra del árbol, su plantación y la colocación de un cartel con su nombre y fecha. La fecha prevista para la plantación sería a finales de Enero por lo que todos los interesados deberán tener su árbol reservado antes de dicha fecha.

¡ANÍMENSE A TENER SU ÁRBOL EN SU CAMPO DE GOLF!